El Fieltro

El fieltro es un producto textil realizado con lana pura que puede ser de oveja, llama o vicuña, entre otras, que luego de ser sometida a diferentes procedimientos de peinado y cardado se apelmaza hasta lograr un material firme.


El apelmazado se logra mojando la lana y frotándola, por ejemplo con las manos. Las posibilidades de apelmazamiento dependen del tipo de lana; no todas son apropiadas, ya que la estructura y el grosor de las fibras determinan la calidad y las posibilidades de uso. La lana Merino, por ejemplo, tiene fibras muy finas, y por su suavidad es la más utilizada para prendas que van en contacto con la piel; en cambio, para productos que requieren de mayor resistencia, es preferible usar lanas más gruesas como la Corriedale, entre otras. Algunas no fieltran por sí solas debido a la dureza de la fibra, y sólo se pueden utilizar mezcladas con una lana apta.
Un fieltro o apelmazado natural se puede observar en el abdomen de muchos animales, como resultado del roce contra el suelo.


Un componente importante de la lana pura es la lanolina, sustancia grasa que recubre cada fibra y cuya función primordial es volverla impermeable y aislante, para proteger a los animales en todo tipo de clima. Si bien esta grasitud natural desaparece con el proceso de lavado, la lana conserva esas propiedades debido al apelmazamiento, y puede absorber humedad hasta el 30% de su propio peso. Esto quiere decir que una prenda de lana, de acuerdo al grosor, absorbe la humedad del cuerpo o la del ambiente sin mojarse y por esta razón neutraliza la temperatura corporal.
Se necesitan tres factores externos para que la lana “fieltre”: humedad, calor y fricción. Esto, en el proceso artesanal, se logra utilizando agua caliente con jabón y presionando, amasando con las manos. Cada fibra de lana posee una serie de “escamas” sólo visibles al microscopio, que al humedecerse y recibir calor se abren y comienzan a moverse entre sí ayudadas por el jabón y la fricción, entrelazándose unas con otras hasta volverse inseparables. De esta manera se forma un material muy resistente, cuyo espesor puede variar según el uso que se le quiera dar






El Fieltro en el Diseño
Proceso del Fieltro

Historia

El fieltro tuvo sus orígenes en las culturas nómades de Turquía, Rusia y Asia Central, donde las temperaturas extremas obligaron a la población a utilizar una materia prima que fuera al mismo tiempo resistente y aislante. La lana era un material accesible y conocido por ser la cría de ovejas el medio de vida más común de estas sociedades. Durante siglos el fieltro se ha utilizado para confeccionar prendas de abrigo,

objetos de decoración, calzados y juguetes, entre muchas otras cosas. Se cree que ha sido el primer material textil creado por el hombre, quien hasta entonces sólo se cubría con pieles y cueros. Los objetos más antiguos se han encontrado en Mongolia y Turquía y datan de la Era Neolítica (6500-5000 a.C). Una leyenda cuenta que los animales del Arca de Noé dejaron en el piso una alfombra de fieltro en toda la gama de colores.
En la actualidad el fieltro ha tomado una dimensión muy grande en el mundo de la moda y el el diseño textil,

así como también en la industria.
Las infinitas posibilidades que este material ofrece lo hacen muy atractivo para creadores de todos los rubros, ya sea de indumentaria, objetos de decoración o para la confección de muñecos y esculturas. Es, además, un material totalmente orgánico cuyo uso no perjudica al animal que ofreció su lana, y lo más destacable es que el proceso de elaboración, sobre todo el artesanal, no contamina el medio ambiente.